El compromiso institucional deviene de la convicción de la necesidad de considerar a la autoevaluación como un proceso continuo y permanente, que posibilite realizar un monitoreo diagnóstico que facilite la gestión, en el marco de la misión y los principios fundacionales.
En este contexto de compromiso institucional, la autoevaluación no puede, y no debe, ser considerada como una instancia meramente formal de respuesta a motivaciones externas, resultantes de intereses coyunturales o de normativas de aplicación general.
El compromiso institucional debe ser pleno y estar presente no sólo en los actores directamente vinculados al proceso sino, por el contrario, en todos y cada uno de los miembros de la institución.
Esta sensibilización se alcanza con la difusión de los objetivos y alcances proceso de autoevaluación de manera tal que llegue a todos los integrantes de la comunidad educativa, logrando un efectivo compromiso en el los cuerpos directivos, docentes y administrativos, así como en los alumnos.
Debe estar insertado en la estructura de la institución, como una entidad de carácter permanente, con la debida asignación presupuestaria e incluida en el cuerpo normativo.
La sensibilización que requiere el compromiso institucional se alcanza con la difusión de los objetivos y alcances del proceso de autoevaluación, de manera tal que llegue a todos los integrantes de la comunidad educativa, involucrando a los cuerpos directivos, docentes y administrativos, así como a los alumnos.
La autoevaluación debe estar insertada en la estructura de la institución, como una actividad de carácter permanente, con la debida asignación presupuestaria e incluida en el cuerpo normativo.
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